Recuperando un relato: Mara

Sin duda mi segundo relato en este blog guarda para mi un sentido especial. Hoy lo traigo de nuevo aquí dos años después…porque ayer me dió por releerlo….quizás porque tuvo y tiene algo de cierto:

MARA (1ª parte)

Quisiera contaros una historia. Es una historia que empieza con “YO tenía una amiga. Su nombre era Mara y murió”. Sí ya sé que el inicio es duro, pero lo quiero dejar claro desde el principio y no pasa nada ¿sabéis por qué? porque no tengo duda que Mara está mejor ahora que antes. Pues bien:

“Yo tenía una amiga. Su nombre era Mara y murió. Las dos teníamos 18 años e ibamos a comernos el mundo. Después de estudiar toda nuestra adolescencia en un colegio de chicas, Mara pasó a hacer COU en un colegio mixto por deseo de sus padres y ¡ay mi madre! descubrió …el mundo.”     Sí sé lo que pensáis, que esta es una historia ñoña…no, no lo es, hacedme caso.

“Mara pasó un COU suspendiendo como nunca antes lo había hecho. Disfrutando de nuevos amigos y amigas como tampoco antes lo había hecho. Pero es que la vida es sabia y como luego quizás no iba a sonreirle mucho el destino, entonces éste quiso que en junio aprobara y pudiera intentar sacar una buena nota en selectividad para estudiar la carrera que deseaba.”    Vale, vale, me paro. Esta historia no va por ahí. Por estudios y juergas estudiantiles…nota y examenes…no

“La verdad de Mara es que a partir de ahí vivió rodeada de muchísimo amor, cariño, buenos amigos, familia que la apoyaba y se dieron años de estudio, trabajo y…..enfermedad. Sí. Mara enfermó y los médicos no sabían como curarla. No era algo físico demostrable…el dolor que no se puede justificar físicamente a veces es el más duro. No era dolor de huesos, ni de movimientos, no eran molestias de estómago o de cabeza….insisto , los médicos no sabían bien cómo cogerla. Era como una tela de araña que se iba formado y la envolvía.

arana2

 Lo tenía TODO, TODO para ser sencillamente feliz viviendo. Era inteligente, saludable, no era un bellezón pero tampoco fea…(bueno esta última opinión es parcial…yo la veo con otros ojos). Tenía un atractivo enorme para  quienes la conocíamos. Te conquistaba porque era  buena…en esencia…buena.

Pero algo se apoderó de ella y en medio de su vida acampó la tristeza sin origen, la melancolía sin respuesta y la creencia de que las cosas no valían la pena. La familia fue fundamental..y yo. También yo estuve ahí. Pero hubo muchos que no, no estuvieron y Mara los iba dejando por el camino o bien porque no quería hacerles daño o bien porque se lo hicieron a ella. Mara descubrió una realidad. En el mundo hay mucha gente buena, sí la hay, pero también hay mucha que no lo es.

Pero me estoy adelantando a la historia. “Mara hizo un amigos  muy especiales  en la universidad. Había también una relación  “distinta” con alguien. Yo por entonces estaba lejana, la vida separa a veces los caminos, pero en lo fundamental ella y yo estábamos siempre.

Pasaron unos años para todos. Mara estudiaba, luego empezó a trabajar y de pronto su melancolía superada durante esos años gracias a su fuerza personal, la fuerza de los suyos y algo de farmacología…su melancolía reapareció. Ella ¿se vino abajo? NO, ellá luchó y os lo digo porque lo ví muy de cerca. Siguió trabajando, saliendo y entrando; en casa el llanto reaparecía y pronto empezo a necesitar apoyos. Pero ¿recordais? lo malo también existe.

A Mara la ascendieron en el trabajo, publicó un libro de relatos cortos que fue muy “comentado” y exitoso; la cambiaron de jefes y la subieron el sueldo; suspendió una oposición..ah y cumplió años y perdió a seres cercanos y queridos que Mara creía imprescindibles para ella y así Mara se creyó sola.

Mara se creyó sola porque se olvidó de los que la queriamos y se centró en quien no supo estar a la altura y en quienes se “habían ido”.Pero os he dicho que esta no iba a ser una historia dramática, ni culebrón para ganar adeptos…

“La realidad de mi amiga Mara es que empezó a apagarse. Cual si fuera la lumbre en la chimenea, la leña que deja de arder o simplemente que nadie alimenta el fuego y empieza a decaer hasta llegar a ser rescoldo y cenizas…Mara se apagó. Dejó de creer en la bondad ¿del ser humano? NO, dejó de creer en la bondad de algunos seres humanos. Mara se fue apagando y ….nací YO.”

Concluirá mañana

  1. Son las personas mas débiles las que demuestran una bondad infinita. En el fondo de su corazón son como los niños que necesitan atención. No se si porque no pudieron crecer, pero ahí están, entregando amor y cariño y muchas veces recibiendo lo que no merecen.

    Un beso

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  2. No había visto que ponía “1ª parte”, y cuando he visto que continuará me he quedado chafado. 😦 Espero que no tarde mucho en continuar, porque está muy interesante.

    ¿No lo tendrás publicado en las primeras entradas del ‘blog’? A ver si encuentro el final antes de tiempo…

    Saludos.

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  3. Me gusta la manera que tiene el autor de intervenir en el relato y de dirigirse a los lectores, exhortándoles a tener paciencia o a que no crean que va por un camino que sospechan. La historia está muy bien, lo que no entiendo es el final, lo de que cuando se apagó Mara naciste tú.
    un beso,
    Romek

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  4. Andanda, genial el final. Te has quedado conmigo y seguro que con todos nosotros.
    Dicen que las mañanitas de Abril, son muy dulces de dormir.
    Es por eso que ninguna mañana llego a tiempo para ser la primera……
    ni la última.
    Sencillamente no llego.
    Pero te quiero a montones.

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  5. Hola, me ha gustado mucho,explica muy bien lo que puede aguantar el ser humano,me da la impresión que es una persona,que después de haberlo pasado mal,decide cambiar todo y volver a ser feliz.un saludo.

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  6. Me gusta. Creo que en algun de momento de nuestra vida, todos nos hemos sentido así. Quizá no todos, no el 100%, pero si la mayoría de personas que tendemos a ver las cosas de otro modo.
    El sentirse en ocasiones vacío, apático…solo. Lo que siempre me ha resultad curioso de esos momentos, es que tendemos a fijarnos más en quien desaparece, o no está a la altura, que en quienes nos acompañan. Pero tambien es verdad, que la fuerza de esos momentos, es tan fuerte que en ocasiones, arrasa con cualquier pensamiento positivo. Un abrazo! 😉

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