De golpes contra una pared.

Y de pronto ya no crees en nada ni en nadie. Porque la obcecación por entender te hizo tirar del hilo.Y ahora… sí que entiendo, pero ya no sé quien sabía y quien no.

Era tan incapaz de quedarme sin entender el porqué de la negación de lo cierto, del mantenerse en posturas que hacen daño, que buscas y buscas. Y encuentras. Porque soy lista, soy a veces como el CSI de Google…y encuentro:

Y de pronto el médico que SABES que ejerció mal contigo la práctica de la medicina para salvar vidas, contra el que has presentado una queja médica oficial y recibes la respuesta del absurdo. Y decido elevarla al siguiente escalón… y….

Descubro que es nieto, hijo, sobrino y sobre todo primo de médicos de apellido sino ilustre, sí muy conocidos. Y se te aparece un hermano, abogado y muy político y sobre todo bloguero orgulloso de la estirpe de la que descienden todos los hermanos incluido el médico que se (¿supuestamente?) se equivoca con pacientes como yo a quien ni historió ni escuchó durante dos años.

Y de pronto en las filas de Sanidad, en las burocráticas y hasta hace pocos meses está en MUY alto cargo un familiar suyo.

Y salen fotos y grupos familiares y mucha alusión religiosa y emocionante a la familia y a los grandes valores.

Y me doy cuenta: su única suerte es si el apellido está en el lado político que conviene en estas épocas revueltas y con posicionamientos y selfis y reuniones con políticos del momento y cargos de la administración y.… si hiciera falta hasta hay fundación médica casi existente por los ancestros familiares.

Tiras y tiras y va surgiendo en tu cabeza, que quien está en la Administración pública ha podido hasta reírse por conocer contra quien me las estaba cargando.

Y dudas de cada médico que después te ha oído ese nombre y nadie te ha dicho… ¡qué bien posicionado está y no creo que por méritos propios con su juventud! El apellido tira más. Ayuda en medicina, ayuda en política y sobre todo… ayuda presentarse como un hijo también de familia numerosa, creyente y buena persona como yo.

NO doctor. Ya sé que tampoco la segunda queja pasará de una respuesta absurda. Ya lo asumo leído y visto y lo visto en internet en esta fria tarde de sábado en mi corazón. Pero no se crea usted que, porque ni su abuelo,  ni su padre, ni su tío, ni cualquiera que sea el parentesco con quien le apoyaba desde las alturas  y compartía los comités de congresos y el poder de la ADMINISTRACIÓN SANITARIA… es usted mejor médico ni director médico de ninguna fundación ni consejero de ninguna sociedad.

Yo ya sabía que no lo era. Pero lo peor de todo es que su familia me ha quitado la fe en las grandes familias numerosas como la suya y la mía.

A USTED creo que supuestamente le han apoyado (de los cargos a los que he reclamado) por apellidarse “………..” y a mi algunos de los míos…no. Y los he perdido y ya no sé si por el enlace con la ADMINISTRACIÓN PÚBLICA o por el NUNCA ENTENDIDO por mi CORPORATIVISMO MEDICO. Pero están fuera. 

Algún día a lo mejor a los suyos y a los míos les tocará sufrir en un hijo o ser más querido que yo… la mala praxis humana y médica de un profesional, y entonces, sólo entonces… puede que recuerden: “Los curas, los médicos y los maestros pueden equivocarse. Son humanos…. Ups, perdón, a lo mejor…no. No son tan humanos” .