Cuando el dolor se vuelve depresión (2)

Pero hay algo mucho más complicado que hacerte entender y desear que el mundo que te rodea admita que no todas las enfermedades se ven físicamente o requieren una escayola o cirugía.

No.

Lo difícil es tú mismo aprender a conocer y manejar los altibajos de tu mente y de tu corazón. Aprender a gestionarlos y sólo si puedes… intentar verlo venir. No cargar la mochila como he oído muchas veces a quienes sí saben de qué va esto, hasta que hincas rodilla en tierra y ya estás mal.

Creo que a veces eso dependerá mucho de a que edad te sorprende esto. Lo que yo llamo la “tristeza del alma”. O para otros son los bajones y las subidas o el que no ves salida y todo parece negro y debieras de ser consciente que eso no es muy real y puedes, puedes luchar y a veces hasta ganar.

Hay que evitar mucho, porque el rescoldo de sensibilidades, suspicacias e inseguridades o miedos siempre está en peligro por una brizna prendida, por pequeña que sea que pueda avivar el fuego. Porque el rescoldo, y hablo por mi, si se aviva (aunque sea por un agente externo como ha pasado y eso es lo que me tumba, que además de perro… apaleado) como ha pasado me está costando sudor y lágrimas, pérdidas y demasiada soledad calmarlo.

Buscar un poco de justicia, sí, quizás poética y sólo de palabra, me ha llevado a descubrir que no todo aquel que dice que “te quiere” lo hace y que quizás no siempre yo pueda ser “el junco que se dobla pero siempre sigue en pie”.

RESISTIRÉ mi canción, lleva más de un año sin serlo. No todo les vale a los demás, ya he aprendido que no, pero es que a mi tampoco me vale todo por lo que parece debo comulgar para volver a retomar una vida que a nadie importa si para mi, ya no es una vida en la que creer.

NO quería perder la ilusión de seguir… pero ya cuesta.

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Yuna, mi peludita, una gata tricolor,  una excusa que no debiera serlo, para seguir… viviendo.

  1. Cuando te leo me dan ganas de “salvarte”, de ser esa excepción que no existe casi nunca (o nunca) que “daría la vida” como decías en el otro post por ayudar a alguien, aunque no te conozca, aunque sea imposible y en la realidad mis ánimos no vayan a ser más que otros de tantos que no sirven de casi nada por desgracia. Un abrazo

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    • puffff qué bien leer esto. Es cierto. Podría parecerle a cualquiera que ahora mismo no seamos ni tú ni yo que se dice y escribe fácilmente aquí. Que comentas por comentar. Que no me conoces…. NO LO CREO. Creo que lo que llega, a mi que soy la que importa aquí,,,, es que lo que lees que cuento te provoca ese “·cariño de comentario” y eso HOY, AHORA, QUE NO VEO POR DONDE SALIR….. me hace decirte GRACIAS GRACIAS GRACIAS.

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  2. “Las enfermedades que no se ven” que cierto que es lo que muchos pueden sufrir y resultar invisibles. Creo que como lo contás nos termina a todos de dar una idea. Como siempre, gracias por poner en palabras esas emociones!

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  3. Buenos días guapa bonito relato… Las enfermedades q no se ven, pero se siente duelen mucho. Además si la familia no la entienden o se alejan…. Cuesta mucho salir adelante cualquier motivo es bueno para, seguir viviendo.. Si en tu caso es una gata tricolor. Bienvenida sea. Un saludo

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